domingo

El Tao de la economía

El Tao de la economía. 1

Los paralelismos. 2

Objetos y procesos. 3

Progreso y cambio. 4

Creación y destrucción. 5

Por Gabriel Boragina ©

Tomé prestado este titulo de un libro que acabo de leer titulado El Tao de la física, cuyo autor es el físico europeo Fritjof Capra. Se trata de un libro interesante, donde su autor se propone analizar los paralelismos (como él los llama) existentes entre la física y el misticismo oriental. Llegué a este libro casualmente, en virtud de mi actual interés en el estudio y análisis de los paralelismos entre la economía y otras ciencias, de donde derivó –también fortuitamente- otro interés subsidiario por la correspondencia entre la economía y el misticismo. Es decir, Capra y yo mantenemos "en común" el estudio de los paralelismos, diferimos en cuanto al objetivo de nuestras comparaciones: en tanto él compara la física con el misticismo oriental, yo comparo la economía con otras disciplinas, sin excluir las místicas.

El trabajo de Capra es serio, aunque no exento de fallos y, por sobre todo, numerosas contradicciones (incluso autocontradicciones), en especial en el terreno filosófico. Su exposición de los rudimentos de la física cuántica y relativista es, por demás, impecable, principalmente, por lo simple y clara para un lego como yo. En cualquier caso, es un libro recomendable para el lector interesado en las ciencias alternativas, aunque en rigor, este no es el tema de su libro.

Sin embargo, mi interés por las comparaciones entre ciencia y espiritualidad, no surgió con la lectura de este libro, sino con la de otro libro, cuyo autor es mi ex profesor y amigo, mi tocayo Gabriel Zanotti, titulado "Economía de mercado y la Doctrina Social de la Iglesia", puedo decir que fue mi primer contacto con un parangón entre aspectos que -hasta la lectura del libro del profesor Zanotti- creía completamente divorciados.

No hay ningún paralelismo entre los libros de Capra y Zanotti, excepto, el de buscar paralelismos, de hecho, las conclusiones a las que arriban Gabriel Z. y Capra son completamente disímiles. Y también difieren los objetos comparados. Zanotti coteja la economía austriaca con la DSI, en tanto Capra intenta hacer lo propio entre la física (en realidad, lo limita a la física cuántica y relativista) y el budismo hindú, El Tao chino y el Zen japonés. Como en el caso de Capra, el libro del Dr. Zanotti es altamente recomendable.

Lamentablemente, ambos autores son relativamente poco conocidos en el campo, tanto de la filosofía (el caso de G. Zanotti) como de la física (F. Capra) y a sus visiones se las considera alternativas, en el sentido de no convencionales.

En cuanto a lo económico, F. Capra solo hace tres menciones en "El Tao..." a mi juicio, imprecisas, confieso no haber leído sus libros posteriores, por ello, me limitaré a comentar sus escasas afirmaciones económicas en "El Tao de la física". Como el mismo F. Capra lo dice en su epilogo, su visión de la economía es ecologista, según él, no en un sentido convencional de esta palabra, sino "integral". Concretamente, critica la creencia en un ilimitado progreso material que puede ser alcanzado mediante el crecimiento económico y tecnológico, curiosamente, agrega que, según su opinión, Este paradigma que ahora está en retirada ha dominado nuestra cultura durante varios cientos de años, durante los que ha modelado nuestra sociedad occidental y ha tenido una significativa influencia sobre el resto del mundo.

Infortunadamente F. Capra no nos da aquí mas detalles acerca de cual sería, en concreto, ese paradigma económico. Tampoco puede establecerse con claridad, en que sentido F. Capra utiliza ciertos términos claves, tales como "ilimitado progreso material" por un lado, y "crecimiento económico y tecnológico" por el otro. Y esto era relevante, toda vez que si por "material" F. Capra alude a lo que en economía entendemos por bienes y servicios, infortunadamente, los hechos no le dan la razón a nuestro autor.

Pocas doctrinas económicas postularon –en la historia de la economía- un "ilimitado" progreso material, entendido éste ultimo, como aumento de bienes y servicios, sin embargo, entre ellas la más influyente de todas ha sido el marxismo, cuyo sistema estableció, que las "fuerzas materiales de producción" siempre produjeron y siempre producirían por la pujanza inexorable de la historia y del destino.

He estudiado con detenimiento el marxismo, el socialismo y el comunismo, y no voy a aquí a repetir las conclusiones a las que he llegado a través de mis estudios; hacerlo, convertiría este análisis en algo sumamente extenso, por lo que remito al lector interesado a la lectura de la publicación de mis trabajos.

Si este es "el paradigma" del que habla F. Capra en los pasajes transcriptos, estamos en completo acuerdo con él, mi discrepancia –en cambio- es absoluta en cuanto a que ese paradigma marxista "ahora está en retirada" creo que no, no está en absoluto en retirada, sino que sigue vigente y recuperándose de algunos traspiés sufridos en la década pasada.

Y si no es este el paradigma del que habla F. Capra en "El Tao.." no puedo advertir cual otro podría ser. En lo que al capitalismo se refiere, nunca postuló esta doctrina "ilimitados" progresos materiales, si, en cambio, los autores austriacos son contestes en que el progreso material solo puede venir de la mano del crecimiento económico y tecnológico, y para muchos de ellos se tratarían de sinónimos, en efecto, muchos autores, como mi amigo, el sociólogo argentino-venezolano Carlos Sabino[1], han sugerido que no habría disparidad alguna entre el progreso material y el crecimiento económico, y no me parece en absoluto una opinión descabellada.

Por mi parte, me he permitido hacer algunas diferencias entre los conceptos económicos de crecimiento y desarrollo, pero coincido con los autores de la escuela austriaca de economía que, en lo material, este solo puede venir por el lado de la economía. No conozco otro procedimiento de aumentar bienes y servicios si no es a través de medios económicos, es mas, la economía precisamente estudia esos procedimientos y se ocupa de esos medios. Y la palabra aumentar la utilizo aquí como sinónimo de crecer o de crecimiento; el crecimiento económico, lo defino pues, como el liso y llano aumento de bienes y servicios.

Los paralelismos

Como ya expresé arriba, mi amigo, el filósofo G. Zanotti hizo algunas comparaciones entre la economía de mercado y la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) pero no llegó a la conclusión (hasta donde he entendido su trabajo) de la existencia de similitudes entre una y otra. F. Capra, comparando física y misticismo oriental, creyó haberlos encontrado.

F. Capra insiste, con inusitado énfasis, en que uno de los principales paralelismos entre la física moderna (así se refiere, en realidad, a la física cuántica y relativista) y el misticismo, es la creencia de ambos sobre la inter-conexidad e interrelación existente entre todos los fenómenos de la naturaleza, y más extensamente del universo.

Nuevamente, según el sentido que se les dé a estas palabras, este no parece ser un descubrimiento científico extraordinario, toda vez que desde el mas puro sentido común y desde la experiencia mas ordinaria, creo que podemos ser conscientes de la interrelación existente entre los hombres a través del entramado social. Claro que F. Capra habla, en rigor, de una interrelación física a nivel subatómico, pero si de interrelaciones físicas queremos hablar, estas son evidentes aun a nivel macroscópico, como puede ejemplificarse con el simple contagio de un resfrío; el contagio es un caso típico, evidente y constatado desde antiguo, de una típica interrelación o conexión física. Y no es, por cierto, la única evidente.

La economía es una ciencia social y "lo social" trata –precisamente- de interconexiones o interrelaciones entre entes físicos (los hombres) sujetos de la acción económica, por un lado, y los objetos intercambiados (bienes y servicios) también pertenecientes al mundo físico, o en términos de Karl. R. Popper, del mundo 1,[2] por el otro.

F. Capra podría replicarnos que esto no se refiere al mundo atómico y subatómico, que es de lo que, en definitiva, él nos quiere hablar, pero el punto es que F. Capra describe a la física clásica en términos de los cuales parece desprenderse que esta negaría toda interconexión e interrelación de fenómenos físicos y desde mi punto de vista -y sin ser físico- me resulta evidente que esto no es como nuestro autor lo presenta.

Tomemos el ejemplo típico de la física clásica para ilustrar mi punto; me parece indudable que la ley de gravedad, tal y como Sir Isaac Newton la formuló, describe una característica demostración de interconexión e interrelación entre objetos físicos; unos atrayentes y otros atraídos, es decir, hay una inconfundible interrelación de fuerzas, lo que me dice que los fenómenos de interrelación e interconexión –que F. Capra parece reservar a lo que él llama la física moderna- no es exclusiva de los sucesos atómicos y subatómicos, ni de la física cuántica o relativista. Mas bien parece ser algo que no solo ocurre a diario en el mundo macroscópico sino que hasta me parece de puro sentido común y constatable con la mera observación.

Objetos y procesos

Una de las conclusiones de F. Capra en el Tao de la física, es que la física moderna habría "descubierto" lo que los místicos orientales saben desde hace mas de 2500 años, por ejemplo, la naturaleza dinámica de la materia que, estaría mostrando que, en realidad, la materia no es un objeto (un "ladrillo básico" como F. Capra lo llama) sino un entramado de relaciones al que denomina proceso. Aquí si, parece existir un paralelismo importante con la economía, al menos la postulada por la escuela austriaca de economía.

En efecto, en contra de lo que el resto de las escuelas económicas sostienen, los austriacos siempre insistieron en que el mercado, no es una cosa, ni un lugar, ni una persona, ni siquiera la suma de un número de personas determinado, ni una institución, sino que se trata de un proceso de intercambio, en el cual los que se transfieren, tampoco son -en esencia- bienes y/o servicios, sino derechos sobre ellos.

La naturaleza dinámica de este proceso (el mercado), también ha sido otro aspecto en el que la escuela austriaca de economía ha puesto un gran énfasis, destacando la importancia de la fluidez de este proceso y la necesidad de preservar dicha fluidez y dinamismo.

Una de las criticas mas frecuentes que los autores economistas austriacos han debido soportar por parte del resto de las escuelas económicas es -precisamente- el no materialismo de la economía que postulan; en efecto, la economía austriaca no es mas que una rama de la praxeología, tal y como Mises se ha encargado de explicar[3] siendo esta ultima la ciencia de la acción humana en sentido lato.

Despectivamente, las escuelas rivales, la han llamado "la escuela de la economía abstracta", con evidente tono burlón, lo que demuestra la poca comprensión que sus críticos han tenido de sus postulados básicos.

Progreso y cambio

F. Capra encuentra otro punto de contacto entre la física moderna y el misticismo oriental en la importancia que ambos le asignan al permanente cambio; esto es una consecuencia directa –y hasta casi necesaria- del dinamismo del que hablábamos antes, sin embargo, no he notado igual énfasis con relación al progreso. El Tao de la física muestra una cierta indiferencia por el progreso al que, como vimos, aparentemente se lo asocia con "lo" material, y el análisis de F. Capra no da muestras de simpatizar demasiado con "la materia". El factor "cambio" que F. Capra encuentra tan similar entre la física y el misticismo, insinúa ser un cambio "cerrado" determinista (si bien tampoco aparenta ver con buenos ojos el determinismo, ya que se presenta como un firme partidario de la física cuántica) todo lo cual suena bastante contradictorio.

La economía austriaca, de su lado, no niega el cambio, por el contrario, lo afirma y le asigna un papel relevante, pero va mas allá, al no contentarse con declarar el cambio como una realidad insoslayable, sino que asevera que sin cambio no hay progreso, y no aprecia el cambio por el hecho de ser inherente a la naturaleza, sino como vehículo para llegar al progreso. En economía austriaca tenemos muy en claro que todo progreso implica cambio, pero que no todo cambio implica progreso.

El misticismo oriental, tal como lo presenta F. Capra, parece no valorar el progreso, al que se lo trata con bastante frialdad y en ciertos pasajes con alguna hostilidad. Según se nos cuenta en el Tao de la física, el cambio, que allí se dice en que coinciden física y misticismo oriental, es un cambio –como decíamos- cerrado (en el sentido que Karl R. Popper le da al vocablo "cerrado") de naturaleza cíclica y repetitivo, en economía diríamos un cambio del tipo de la suma cero. Quizás esta sea la razón por la cual F. Capra asocia las palabras progreso y crecimiento con lo "material", ya que a su vez, connota lo material con lo estático y lo inmutable. Creo que estas asociaciones terminológicas no son afortunadas, ni mucho menos exactas.

Ahora bien, la hostilidad hacia el progreso económico no parece ser algo privativo ni exclusivo de la mística oriental, sino que, frecuentemente, alcanza a la occidental; en efecto, los credos espirituales de occidente –con las excepciones, quizás, del calvinismo, algunas sectas protestantes y el judaísmo- muestran bastante desdén por el progreso y crecimiento económico, a los que también suelen asociar con el materialismo.

Entiéndasenos bien, no es que estemos afirmando que F. Capra niegue enfáticamente el progreso, sino que lo que decimos, es que pocas veces lo menciona, y cuando lo hace, sugiere asociarlo con la "materia" (en su sentido físico) y uno de sus postulados, tanto físicos como metafísicos, es que la materia "no existe", de donde se debe derivar, lógicamente, sin que F. Capra lo diga expresamente insistimos, que por ende, el progreso tampoco puede existir y no debería existir para F. Capra. Ello explicaría, de algún modo, las pocas menciones en el libro del término "progreso" y el menosprecio (o la indiferencia) con la que las pocas veces que se lo hace, se advierte.

Claro que esto es naturalmente contradictorio, en un contexto donde resulta evidente que el progreso material si, existe.

El proceso de creación de materia es algo evidente para mí y está bastante lejos de ser un círculo cerrado como el yin y el yan, que tanta admiración le ha causado a F. Capra.

Concluyendo, en la física que F. Capra describe como física "moderna", hay dinamismo pero sin progreso.

Creación y destrucción

En definitiva F. Capra pone énfasis en la idea que la naturaleza es un proceso de creación y destrucción permanente, lo que ejemplifica con el relato de experimentos de laboratorio y de aceleradores de partículas, de donde nos explica, que la forma de obtener nuevas partículas es haciendo colisionar unas con otras a grandes velocidades; estos ejemplo abundan en el Tao de la física

F. Capra, como buen físico, sigue el método hipotético inductivo, de allí que tiene implícito, que todo aquello que sucede en los experimentos de laboratorio, siempre es (y será) un reflejo necesario de lo que ocurre en la naturaleza. Este tipo de extrapolaciones inductivas es frecuente, no solo en el campo de la física, sino en la vida diaria. Es habitual en la praxis científica, confundir el laboratorio con la realidad y de allí concluir que todo aquello que ocurre en nuestros experimentos necesariamente ha de suceder de manera exactamente similar fuera del laboratorio.

Yo, desde una perspectiva algo más socrática, creo que solo podemos afirmar que aquello que observamos en el laboratorio puede –o no- ocurrir en el mundo real, y es todo lo que podemos afirmar acerca del asunto. Al respecto, resulta bastante ilustrativo este pasaje que tomo de un artículo de Leonard Or y Sondra Ray:[4]

LA VERDAD CIENTÍFICA

El método científico para encontrar la verdad consta de cuatro pasos:

1) Proponer una teoría.

2) Realizar un experimento, para probar esa teoría.

3) Comprobar esa teoría (esto se llama verificación)

4) Se comprueba las veces necesarias para verificar que siempre se obtenga el mismo resultado: y se constituye en LEY.

No obstante ¿quién determina cuántas veces es suficiente probar la teoría?. Ningún científico ha probado la mayoría de las leyes pensadas sobre el universo. Pero creen en ellas, por lo tanto son como una superstición. Un ejemplo perfecto es el de agua pura H2O.

La mayor parte de la gente piensa que H2O es la fórmula química de agua pura. Leonard Or hizo un experimento, en el colegio secundario, con agua pura y no salió bien. Su maestro le dijo: "bien, el agua no debe haber estado pura para empezar, e incluso si estaba pura, tus instrumentos pueden haber contenido restos de otros productos químicos, pero, si los instrumentos no estaban contaminados y el agua estaba pura, entonces los aparatos de medición de la clase no son lo suficientemente precisos para determinar la pureza del agua. Si quieres asegurarte que realmente tienes agua pura, tienes que hacer el experimento en un gran laboratorio".

Leonard, entonces se preguntó "Si la única manera de obtener agua pura es el laboratorio, como puede ser una LEY NATURAL? Si el agua pura no existe en la naturaleza, cómo puede ser entonces una ley natural?

El hizo el mismo experimento en la Universidad. El profesor le dijo: "Si no salió bien es porque hay otros elementos presentes, hay H3O (agua pesada), presente en todos lados, no puedes tener certeza nunca de que tienes un compuesto puro de H2O en el mundo real". Si los experimentos no salen bien, invalidan la teoría. Si el pensamiento es creativo, entonces el científico está creando leyes, y los experimentos funcionarán, mientras que el científico tenga la certeza de lo que va a producir, lo produce.

El punto es que toda ciencia es creada por científicos, porque son pensadores y, ya que tú también eres un pensador, eso te hace un científico. Tus leyes científicas específicas son tan válidas como las de cualquier otro científico. No hay ninguna ley sobre la que no puedas tener autoridad, y ello no está sujeto a la elección personal.

La experiencia que relatan Leonard Or y Sondra Ray parece coincidir con cierto "efecto cuántico" por el cual, el observador determina, de algún modo, el resultado del experimento, punto este que sostiene algunas veces F. Capra, pero que abandona otras, cuando afirma que lo que ocurre en el laboratorio es una réplica exacta de lo que acontece fuera del laboratorio. Sin embargo, creo que esto se puede afirmar solo de manera inductiva mediante una extrapolación, mas no puede aseverarse de forma categórica porque se refiere a hechos no observados.


[1] Carlos Sabino, Diccionario de Economía y Finanzas, Editorial Panapo, Caracas, Venezuela. Ver las voces "crecimiento" y "desarrollo".

[2] Karl. R. Popper, El universo abierto. Post Scriptum II a la lógica de la investigación científica. Ed. Tecnos, Madrid.

[3] Ludwig von Mises, La acción humana. Tratado de economía. Unión editorial, Madrid, 1980.

[4] El Poder Creativo de los Pensamientos. Por Leonard Or y Sondra Ray